
Isla Barú es uno de los escapes más buscados desde Cartagena. Playas de arena clara, mar turquesa y un entorno mucho más natural hacen que sea una opción ideal para cortar con el ritmo urbano y pasar el día —o quedarse una noche— frente al Caribe.

Isla Barú es uno de los escapes más buscados desde Cartagena. Playas de arena clara, mar turquesa y un entorno mucho más natural hacen que sea una opción ideal para cortar con el ritmo urbano y pasar el día —o quedarse una noche— frente al Caribe.

Aunque muchas veces se la asocia solo con Playa Blanca, Barú es más grande y diversa, con zonas tranquilas, alojamientos sustentables y experiencias que van más allá de la típica excursión de un día.
Es un destino simple, enfocado en el mar y el descanso, perfecto para combinar con unos días en Cartagena.
Playa Blanca - La playa más famosa de la isla. Arena blanca y agua clara. Tip: Caminá hacia la derecha (mirando al mar) unos 15 minutos para llegar a sectores con menos ruido y vendedores.
Aviario Nacional de Colombia - Ubicado en la zona de la península, es el aviario más grande de Sudamérica. Podés ver flamencos, cóndores y cientos de aves tropicales en hábitats inmensos. Podés consultar horarios en su sitio oficial.
Plancton bioluminiscente - Se realiza en la Ciénaga de Portonaito. Al mover el agua de noche, microorganismos brillan con destellos azules. Es clave ir en noches de "luna nueva" para que la oscuridad permita ver el efecto al máximo.
Playas más tranquilas (Playa Tranquila y Ensenada) - Alejándose del desembarco principal aparecen zonas con una energía más cotidiana y menos comercial.
Snorkel en los corales - Aunque el gran arrecife está en Islas del Rosario, en Barú podés contratar una lancha pequeña que te lleve a puntos cercanos para ver peces de colores.

Lancha rápida - Sale desde el muelle de La Bodeguita. Es la opción con más adrenalina pero más rápida (45 min). Ojo: El mar puede estar picado a la vuelta (tarde), así que preparate para saltar un poco.
Por tierra (Bus o Taxi) - Cruzando el puente de Barú. Podés tomar un taxi/Uber (aprox. 1 hora) o el bus hacia Pasacaballos y de ahí una moto-taxi o colectivo. Es la opción ideal si llevás equipaje para quedarte a dormir.
Consejo sobre tours: Si comprás un tour de un día, asegurate de que incluya el impuesto del muelle y el almuerzo para evitar cargos extra al llegar.

La comida es el sabor del Caribe en su estado más puro:
Pargo Rojo Frito: Servido con arroz con coco, patacones y ensalada.
Langosta: Se ofrece mucho en la playa; siempre negociá el precio antes de que la cocinen.
Coctel de Camarón: El snack ideal mientras estás en la reposera.
Limonada de Coco: Ultra refrescante para el calor intenso de la isla.
Un punto crítico en Barú (especialmente en Playa Blanca) es el uso descontrolado de motos de agua (Jet Skis).
Riesgo alto: Se alquilan a personas sin experiencia que circulan a alta velocidad muy cerca de la orilla.
Precaución: Ha habido numerosos accidentes graves. Si vas a nadar, hacelo con extrema precaución y nunca pierdas de vista el horizonte. Si decidís alquilar una, recordá que el mar de Barú es compartido con bañistas y no hay zonas delimitadas de seguridad.
Vendedores ambulantes: Son muy persistentes. Si no querés comprar, decí "No, gracias" con firmeza pero amabilidad. Evitá las "muestras gratis" si no querés pagarlas.
Conectividad: Olvidate del Wi-Fi estable. La señal de datos móviles es débil en Playa Blanca. Avisá que vas a estar desconectado y disfrutá del entorno.
Infraestructura: El agua dulce es escasa (llega en barcos), por lo que las duchas suelen ser pagas y básicas. ¡Cuidá el agua!
Dormir en la isla: Es la mejor decisión. A partir de las 16:00 hs, cuando se van las lanchas de turistas, la isla recupera una paz mágica.

Isla Barú es un destino para bajar un cambio. Lo que más disfrutamos fue caminar por la orilla al atardecer, cuando el cielo se pone naranja y los bares de playa prenden sus antorchas.
No busques lujo extremo en la zona pública de Playa Blanca; buscá la conexión con el mar y la brisa. Barú te enseña que con un pescado fresco, una buena sombra y el agua turquesa, no se necesita mucho más para ser feliz.







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