
El Refugio López es uno de los trekkings clásicos de Bariloche, ideal tanto para quienes buscan una caminata exigente de día como para quienes quieran continuar hacia otras cumbres cercanas.

El Refugio López es uno de los trekkings clásicos de Bariloche, ideal tanto para quienes buscan una caminata exigente de día como para quienes quieran continuar hacia otras cumbres cercanas.

La ruta combina bosque andino, pendiente constante y vistas panorámicas que recompensan cada paso. Es un trekking exigente pero accesible para quienes tengan buena condición física y quieran vivir una verdadera experiencia de montaña en el Parque Nacional Nahuel Huapi.
El sendero comienza en el km 22.5 del Circuito Chico, junto al Arroyo López, sobre la ruta asfaltada.
En auto - Conducí por Avenida Bustillo hasta la rotonda del km 18. Tomá Circuito Chico hacia la derecha y continuá hasta el cartel de Arroyo López (aprox. km 22.5), donde hay espacio para estacionar.
Transporte público - Tomá el colectivo línea 10 hacia Colonia Suiza y bajate en la parada del inicio del sendero.
El sendero nace junto al arroyo López, pegado a un kiosco/cabaña visible desde la ruta.
La caminata al refugio es popular porque no exige técnica, pero sí condición física:
Distancia aproximada: 6 km solo de subida desde el inicio al refugio.
Desnivel positivo: entre 800 y 1.260 m de elevación acumulada.
Altura del refugio: 1.620 m s.n.m.
Duración estimada: entre 3 y 4 horas en subir (según ritmo y descanso).
El sendero está señalizado y bien marcado, aunque las marcas pueden estar dispersas al principio.

Trekking a Refugio López: dificultad moderada en verano (pendiente constante y terreno a veces empedrado).
En invierno / nieve: mucho más difícil; requiere experiencia, equipo (crampones, piolets) y extrema precaución.
El sendero finaliza cruzando el Arroyo López, que puede ser desafiante si tiene alto caudal de agua en primavera o después de lluvias intensas.
El Refugio López es un refugio privado, uno de los más grandes y confortables de montaña en Bariloche, con capacidad para alrededor de 100 personas y un amplio comedor.
Altura: 1.620 m s.n.m.
Servicios: comedor, habitaciones, baños con agua corriente (según temporada).
El refugio puede cerrar en invierno. El sendero suele permanecer abierto, pero el refugio puede no ofrecer servicios en los meses más fríos.

¿Se puede avisar o reservar?
Es recomendable contactar al refugio directamente para consultar disponibilidad y precios si querés pernoctar.
En temporada alta (verano – primavera) suele llenarse rápido, por lo que conviene reservar con anticipación.

Una vez arriba, hay varias excursiones adicionales:
La Hoya – aproximadamente 30 minutos más desde el refugio. Suele haber nieve incluso en verano.
Pico Turista – aproximadamente 1 hora desde el refugio, con excelentes vistas panorámicas.
También se puede continuar hacia Laguna Negra o conectar con otros refugios en travesías más largas.

Fuego y fogatas – No está permitido hacer fogatas ni prender fuego en el Parque Nacional ni en la zona del sendero.
Registro y seguridad – En algunos casos es obligatorio completar un registro de trekking antes de iniciar la marcha, especialmente si planeás travesías largas.
Tramos expuestos y precipicios – Hay sectores con pendiente pronunciada y caídas laterales, especialmente en la parte final.
Cruce del arroyo – En los últimos metros antes de llegar al refugio es necesario cruzar el Arroyo López, que puede aumentar su caudal en épocas de deshielo.
Avisá siempre a alguien si vas solo o en grupo.
Agua y equipo – Llevar al menos 1,5–2 litros de agua por persona. Calzado adecuado, bastones y protección solar son esenciales.
Clima y nieve – El clima cambia rápido en montaña. Consultar pronóstico antes de salir. En invierno la nieve puede cubrir gran parte del sendero.
Primavera a otoño (octubre – abril): condiciones más estables y refugio generalmente abierto.
Invierno (mayo – septiembre): más nieve, mayor dificultad y posible cierre del refugio.

La idea de ir al Refugio López surgió de la nada. Sin plan, sin demasiada información y totalmente sobre la marcha, decidimos salir un día de invierno muy nevado. No sabíamos que, a partir de cierto punto, el sendero estaba cubierto de nieve profunda, ni que en esas semanas el camino permanecía cerrado por las condiciones climáticas.
Desde la mitad del recorrido en adelante, la nieve nos llegaba por momentos hasta la rodilla. No teníamos el calzado ni el equipo adecuado; el terreno incluso exigía raquetas para caminar sobre la nieve. Aun así, seguimos. Fueron unas tres horas y media de subida constante a lo largo de seis kilómetros.
El último kilómetro fue el más exigente: pendiente más vertical, más nieve y un avance lento que nos llevó casi una hora.
Al llegar, el refugio estaba cerrado por el clima. Nos recibió un sereno del lugar, y muy amablemente nos invito a pasar a tomar algo caliente, dentro habia una pareja de uruguayos que había vivido una experiencia similar un rato antes.











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